Citroën C3 HDi 90 Exclusive
La renovación de productos de la gama Citroën se está traduciendo en una mejora evidente en la calidad general de los mismos. Y no sólo en los modelos de segmento superior, también ocurre así con los utilitarios más populares, como es el caso del nuevo C3.
Inicia ahora su comercialización para dar el relevo a su antecesor, que se presentó en 2002. Cambia por fuera y por dentro y el resultado es altamente satisfactorio, porque se trata de un automóvil muy polivalente, que no renuncia a casi nada y que se vende a un precio competitivo. El C3 puede ser considerado como un segundo coche familiar, ideal para llevar a los niños al cole, ir de compras y moverse con agilidad por la ciudad. Pero lo mejor del caso es que tampoco le hace feos a desplazamientos por carretera de cierta entidad, porque es cómodo, bastante habitable y tiene unas magníficas prestaciones en esta versión con motor diésel de 90 CV. Es decir, puede satisfacer necesidades muy dispares y eso no siempre es fácil. Incluso los más jóvenes pueden encontrar en él una alternativa más que válida, pues luce una estética divertida y desenfadada. Es, por tanto, un utilitario pequeño de tamaño pero grande en ambiciones.
El nuevo C3 se mantiene fiel a la concepción original del modelo. Planteamientos propios de un monovolumen pero acotados por una carrocería de menos de cuatro metros (3,94 para ser exactos, nueve centímetros más largo que el anterior). Incluso se sigue pareciendo a su predecesor, con formas redondeadas y suaves, sin aristas o ángulos forzados. Sin embargo, sus diseñadores han concretado una serie de matices que le otorgan una estética mucho más moderna y convincente (el anterior ya denotaba el paso de los años). Es el caso de los paragolpes, la nueva parrilla, los faros antiniebla, los grupos ópticos delanteros y traseros? Es un coche que sin resultar espectacular sí es agradable a la vista y suele gustar a casi todos.
La gama del C3 incluye, como es lógico, motorizaciones gasolina y diésel. Altamente recomendables son los propulsores HDi, una de las joyas del Grupo PSA (Citroën-Peugeot). La versión de pruebas montaba un cuatro cilindros de 1.560cc y una potencia de 90 CV. Y éste es un rendimiento más que adecuado para un coche de su estilo. Son caballos más que suficientes para moverse con agilidad (es capaz de rozar los 180 km/h de velocidad punta) pero siempre con unos consumos realmente ajustados, con promedios que pueden rondar los cuatro litros a los cien. Tan sólo se echa el falta una sexta marcha, que permitiría incluso rodar más desahogados en autovía o autopista. En cualquier caso, el funcionamiento de este motor es impecable: suave, silencioso, sin vibraciones y con una eficiencia ejemplar. ¿Se puede pedir más?
Otra de las características particulares del C3 es su enorme techo panorámico, que Citroën ya utiliza en otros modelos de su gama. Dependiendo de las versiones, es opcional o de serie pero siempre más que aconsejable. Se trata de un gran cristal superior de 1,35 metros que llega hasta prácticamente la mitad del techo. Su funcionalidad es evidente: aportar luminosidad al habitáculo, lo que se traduce en una sensación de amplitud superior incluso a la realidad. Si el sol aprieta se puede cubrir con una persiana corrediza que se acciona de forma manual pero con facilidad. El único inconveniente del invento es que los parasoles delanteros no se pueden girar lateralmente, por lo que no nos protegerán cuando el sol entre a través de las ventanillas del conductor o acompañantes (y tampoco tiene asideros en ninguna de estas plazas).
Al margen de las percepciones que provoca este techo acristalado, la habitabilidad del nuevo C3 es correcta para un coche de su tamaño. Se pierde algo de espacio (poco) en lo que se refiere a la anchura, pero el resto de las cotas son satisfactorias, más para cuatro ocupantes que para cinco (algo justos entonces en los asientos delanteros). Los asientos están colocados algo elevados, al más puro estilo de un monovolumen, con lo que el conductor controla perfectamente la situación, con una buena visibilidad general desde cualquier ángulo.
Otro aspecto en el que el nuevo C3 supera con claridad al anterior es en la calidad general del producto. Sus tapizados, guarnecidos, pulsadores, molduras, acolchados… Están a un gran nivel para un coche de su segmento, en línea con la evolución evidente que están experimentando todos los Citroën en los últimos tiempos. En cuanto al equipamiento, la versión de prueba llevaba el nivel Executive, que es el más alto de la gama y, por tanto, está magníficamente dotado. Eso sí, el lujo hay que pagarlo por lo que esta opción es la más cara de la familia con un precio de 16.900 euros.
La capacidad del maletero con sus cinco plazas operativas es de de 300 litros, un pelín menos que al anterior. Tiene unas formas bastante regulares que facilitan la carga de determinados objetos, además de montar anillas en el piso para fijar redes y un par de ganchos para colgar bolsas. Como es habitual en esta configuración de carrocerías, se puede aumentar de forma significativamente su capacidad abatiendo los asientos posteriores, de forma completa o un tercio. Al hacerlo, un inconveniente es que los respaldos crean un escalón respecto al suelo que no es lo más adecuado para posar correctamente los bultos.
El C3 es un coche utilitario y de vocación marcadamente familiar, por lo que en Citroën se ha dado prioridad al confort en el momento de reglar sus suspensiones. De este modo, nos encontramos ante un coche muy cómodo por su amortiguación blanda, aunque como contraprestación se deben soportar ciertos cabeceos de la carrocería cuando el firme no está en buenas condiciones. Sin embargo, su comportamiento dinámico es bastantes solvente, transmitiendo mucha confianza y con una dirección precisa. Es fácil de llevar y permite conducir a buen ritmo en carreteras de todo tipo, incluyendo en vías rápidas en las que el motor tampoco desentona (está más que cualificado para rodar por encima de los límites legales). Y todo ello, sin perder las cualidades de manejabilidad y agilidad propias de un vehículo que también se moverá mucho por ciudad.
















