Skoda Fabia TDI 1.6, alternativa válida
Es evidente que la compra de un automóvil tiene mucho de emocional. No sólo buscamos lo que necesitamos o nos conviene, también queremos un coche que nos guste, nos haga sentir bien y nos permita ver la vida de otro modo cuando nos ponemos a su volante. Por eso los fabricantes nos ofrecen modelos fascinantes? aunque no siempre sean los más prácticos o aconsejables. También es cierto que algunos automovilistas consideran su vehículo como un simple medio de transporte, que debe prestarles el servicio esperado y poco más. Y para esta última tipología hay opciones tan interesantes como el Skoda Fabia.
Es un utilitario en el sentido más exacto del término, diseñado para ofrecernos grandes satisfacciones aunque quizá pocas emociones. No es el más bonito del mundo, ni el más potente, ni el más exclusivo pero tiene todo lo necesario para cubrir las necesidades de movilidad de muchísimos usuarios. Además, su tamaño y habitabilidad se acercan a las de los compactos de mayor abolengo, mientras que su precio es significativamente más ajustado. Cumple, en definitiva, en casi todos los aspectos y si lo que necesitamos es un coche que nos traiga y nos lleve, sin pretender que nos miren por la calle al pasar o de presumir ante los amigos de potencia o diseño, un Fabia sería una compra muy inteligente.
Resulta obvio que el Fabia no es un coche de esos que hacen girar la cabeza a su paso. No diríamos que es feo, porque no es así, pero sí discreto, puede que incluso un tanto insulso para lo que se lleva en su segmento en particular y en el mercado en general. Su carrocería de cuatro metros justos de longitud es de formas bastante cuadradas y unos rasgos simples. No ganaría un concurso de diseño, pero en contrapartida tanta sencillez contribuye de forma evidente a una de las cualidades que más apreciaremos una vez crucemos el umbral de sus puertas: la habitabilidad.
Dentro de la gama de motorizaciones que ofrece Skoda con su Fabia, uno de los más recomendables es el TDI de 1,6 litros. Se antoja como un propulsor ideal para un coche de su concepción, puesto que con una potencia de 90 CV mueve sus 1.200 kilos con suficiente presteza (aunque tampoco esperemos sensaciones fuertes, está claro), mientras que sus consumos son realmente ajustados: es fácil obtener promedios por debajo de los cinco litros de gasóleo a los cien, que no está nada mal. Su caja de cambios es de cinco marchas y el funcionamiento general de la mecánica bastante redondo, muy en la línea de lo que estamos acostumbrados a encontrar en la ingeniería del Grupo Volkswagen, incluyendo su fiabilidad y robustez.
El Fabia es un coche de cuatro metros, es decir, más pequeño que un compacto medio. Sin embargo, lo cierto es que su habitabilidad resulta comparable a la de muchos de ellos, porque la configuración de su carrocería evita estrecheces en cotas en las que habitualmente las encontramos, como por ejemplo la altura hasta el techo. No se trata, por supuesto, de un automóvil con vocación claramente familiar, pero para cuatro ocupantes cumple con buena nota excepto en un maletero que se puede quedar algo justo si viajamos a plena carga. Como guinda de esta de amplitud se encuentra su generosa superficie acristalada, con ventanillas de buen tamaño en todos los ángulos, que dan luminosidad y visibilidad al interior.
Los acabados de Skoda llevan el sello de Volkswagen y eso es toda una garantía. Hace ya mucho que la marca se desprendió de la herencia que pudiera quedarle de la industria checa y el Fabia es un ejemplo magnífico de lo bien que están hechos estos coches. Desde luego que el ambiente interior no es de lujo o exclusividad, podríamos decir que está más cerca de la austeridad que del derroche. Pero no es menos cierto que los remates son magníficos, los materiales utilizados más que aceptables y el equipamiento muy convincente. La versión superior Style satisfará a una gran mayoría de conductores, tanto en lo que se refiere a elementos de confort como de seguridad. En este último apartado, lo único que realmente se echa de menos en la dotación de serie es el control de estabilidad, que se ofrece como opción (otros modelos de la competencia, como el Seat Ibiza, lo montan de base).
La polivalencia es una de las grandes virtudes del Fabia. Sin necesidad de endeudarnos por más tiempo de lo necesario, podemos conducir un coche que cumple en casi todos los terrenos. Por tamaño se desenvuelve a la perfección en ciudad, se aparca fácilmente y no deberíamos gastar más de seis litros en este tipo de utilización; en autovía tiene aplomo para circular a ritmos rápidos, incluyendo una velocidad punta que roza los 180 km/h si queremos tentar a la suerte de las multas; y en carreteras nacionales o secundarias también es un coche bastante solvente. Sólo deberemos tener en cuenta que Skoda ha preferido apostar por el confort (acertadamente en un coche de su talante) y las suspensiones tiran a blanditas, lo que provoca ciertos balanceos de la carrocería, aunque nada preocupante en una conducción convencional. Además, la dirección electrohidráulica es precisa y de buen tacto, con lo que podremos realizar correcciones sin problemas cuando sea necesario.

















Nuestra experiencia como familia que utiliza el coche para moverse por la ciudad es estupenda, cada día estamos más contentos de haberlo elegido y nos parece muy bonito precisamente por su sencillez. Lo recomendamos a quien quiera un utilitario que consume poco y permite moverse con fluidez.